Claves o principios para una práctica adecuada del Taichi Quan

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Descripción breve:

Introducción

     Existen unos principios fundamentales en la práctica del Taichi Quan que todo practicante debería tener siempre presentes, si desea evolucionar correctamente y adquirir un alto grado de comprensión en este arte. Sin ánimo de desarrollarlos, para que sea sencillo recordarlos, estos son los puntos clave que considero más importantes.

PRINCIPIOS MENTALES PARA UN ESTUDIO SERIO (Texto anónimo)

  • 1- Permitirse, con agrado, estudiar ampliamente y de forma intensiva.
  • 2- Busca y pregunta sin descanso.
  • 3- Date tiempo para la reflexión.
  • 4- Conocer la proporción de las cosas.
  • 5- Trabajar con perseverancia.

     Durante muchos siglos, el Tai Chi Chuan se ha ampliado y refinado. Para dominar verdaderamente este arte, es necesario estudiar la forma en solitario, incluyendo las aplicaciones de todos los movimientos, la secuencia realizada en parejas, la meditación y el Qigong.

    Se debe practicar el empuje de manos con tantos compañeros como sea posible, con el fin de experimentar una amplia gama de morfologías y de personas.

    Mantenerse humilde y abierto para escuchar lo que cada uno te puede enseñar. Entre más te cuestiones  y busques, más aprenderás.

   Reflexiona con precaución sobre lo que escuchas y ves para discernir lo bueno de lo malo, distinguiendo lo verdadero de lo falso y así determinar el valor y la utilidad de las cosas.

   Lo más importante es la perseverancia.

   Es deseable aprender de maestros cualificados y por supuesto, el talento individual ayudará enormemente. Si no tienes la voluntad o la posibilidad de entrenarte de forma seria, todo esto no te será de ninguna utilidad.

LAS 23 CLAVES FUNDAMENTALES  (Texto anónimo)

     1.- Una energía insubstancial tira de la cabeza hacia arriba.

  La cabeza parecerá colgando de lo alto. Esto elevará el espíritu de la vitalidad, permitiendo mover el cuerpo con ligereza y agilidad.

     2.- Los ojos brillan cuando el espíritu está concentrado.

  Cuando el espíritu de una persona está concentrado y elevado, los ojos brillan y se puede discernir el mínimo movimiento del compañero.

     3.- Recoger el pecho, redondear la espalda.

  Adentrando los hombros, da la sensación que la espalda se eleva y el pecho entra ligeramente. Esta posición deja el pecho relajado, creando un círculo defensivo formado por la espalda y los brazos. Con ello se puede neutralizar el ataque y almacenar la energía en el seno de la postura. Es la clave de Peng Jin.

     4.- Aflojar los hombros y dejar caer los codos.

  Relajar los hombros y dejar caer los codos ayuda a la relajación facilitando la transmisión de la energía a las manos. Cuando los hombros y los codos están caídos, el Jin puede fluir hasta las manos y así funcionar como una sola unidad. De no ser así, Jin será interrumpido. Bajar los codos y los hombros permite esconder o cerrar puntos vitales ante un ataque.

     5.- Asegurar la posición de las muñecas, extender los dedos.

  Cuando la mano se encuentra extendida con la palma hacia abajo “asegurar la posición de la muñeca” significa bajarla  ligeramente de forma que la base de la palma se oriente hacia adelante. Esto facilita golpear con la palma. Pensar en mantener la muñeca relajada. “Extender los dedos” significa que los dedos estarán extendidos, pero sin rigidez. Esta posición no debe de ser exagerada. Entrenar en tener los dedos extendidos para que la circulación de la sangre y el Qi no se traben. Es la clave de Jin An.

     6.-  Cuerpo centrado y derecho.

  El cuerpo debe estar derecho y erguido, sin que haya inclinación hacia los lados.

     7.- Recoger el sacro.

  El sacro debe estar ligeramente recogido y elevado. Cuando dejamos que el sacro vaya hacia atrás, la cadera bascula hacia delante y las lumbares se redondean al interior. Esto priva a la parte baja del abdomen de su apoyo y deja que el vientre vaya hacia delante. El puente o curvatura en la zona de los riñones es un hándicap en la transmisión de la energía a lo largo de la columna vertebral. Por consiguiente, es muy importante conservar el sacro entrado y estirado hacia abajo. (Se dice que hay que rascar el suelo con el sacro).

     8.- Relajar la cadera y los muslos.  La cadera controla y orienta la fuerza.

 Los muslos aseguran el lazo entra la cadera y las rodillas, claves de todo movimiento y de la producción de fuerza por las piernas. Por consiguiente, es importante conservar la relajación y movilidad de la cadera y muslos.

     9.- Las rodillas parecen relajadas, pero no lo están.

   En TaiChi, el Jin es generado por las piernas. En este sentido, éstas deben comportarse como muelles para liberar la potencia. Las rodillas deben pues ser aflojadas. Sin embargo, como representan un elemento esencial para el desplazamiento estratégico en el curso del combate, las piernas deben moverse rápidamente permaneciendo sólidas. Para conjugar rapidez y enraizamiento, las rodillas han de poder variar su flexión con facilidad. Esta frase significa que, aunque las rodillas dan la impresión de relajamiento, pueden contraerse cuando es necesario.

     10.- La planta de los pies permanece en contacto con el suelo.

  Los pies (o el pie) deben siempre reposar en el suelo, planos y relajados, para que el enraizamiento sea estable. A menos que la posición lo exija, no dejar reposar el peso del cuerpo únicamente sobre los talones o los dedos del pie repartiendo el peso sobre toda la superficie. Tener cuidado de que los bordes internos de la planta del pie o los tobillos se hundan. Poner la atención en el centro del pie, justo detrás de la Fuente burbujeante. Este punto es el que corresponde, de forma natural, con la alineación del centro de gravedad.

     11.- Alto y bajo se siguen, todo el cuerpo se unifica como un bloque (sus diferentes partes son armoniosamente coordinadas).

  Todo el cuerpo debe moverse de forma coordinada y unificada. El movimiento generado por la parte superior del cuerpo determina el de las piernas, y estas a su vez controlan  la parte superior del cuerpo. Brazos y piernas deben moverse en coordinación.

     12.- Distinguir lo insubstancial de lo substancial.

  El cuerpo, en su totalidad como en cada una de sus partes, contiene  un aspecto sustancial y otro insubstancial. Habitualmente y en cualquier momento, una sola pierna y un solo brazo deberían ser sustanciales. Es la acción del compañero lo que determina el carácter sustancial o insubstancial de cada parte de nuestro cuerpo. Cuando el compañero es sustancial, nuestros puntos de contacto se vuelven insubstanciales, pero quedamos  sustanciales en otras partes, sea a la izquierda, a la derecha, arriba o abajo. También se debe comprender claramente la naturaleza del ataque, ¿sustancial o insubstancial? Muy a menudo sucede que una persona transforma una fuerza sustancial en fuerza insubstancial, y viceversa. Por ello deberíamos conocer no sólo nuestro propio Yin y Yang, sino también el de nuestro compañero, sin que por ello él conozca el nuestro. Así uno puede controlarlo, pero él no podrá controlarnos.

     13.- Lo interno y lo externo se coordinan mutuamente, respirando de forma natural.

  La respiración, el Qi, la fuerza muscular y el Yi deben actuar juntos. La respiración debe ser apaciguada y así acompañará con facilidad la acción. Si la respiración es tensa o brusca, la tensión se instala en el cuerpo, el pensamiento será inestable y el flujo de Qi se verá trabado, siendo incapaz de sostener el Jin.

     14.- Utilizar Yi (el pensamiento), y no Li (la fuerza física)

  Esto significa que para la práctica con un compañero,  es preferible utilizar la habilidad, la técnica y la inteligencia en vez de la fuerza física. Esto también significa que cuando aplicamos una técnica, debemos  pensar sólo en la acción presente: empujar, inmovilizarle un brazo, etc... No pensar en el Qi ni en la fuerza, ni en el cuerpo, pues de no ser así, nuestra atención será dispersa y la técnica se verá debilitada. Cuando  acudimos  al Yi (el pensamiento) para movernos, el  Qi automáticamente es movilizado, pero cuando  utilizamos Li, estaremos más tensos y la circulación de Qi tenderá a trabarse.

     15.- El Qi circula por todo el cuerpo, dividiéndose para ascender y descender.

  En TaiChi, el Qi no debe solamente ser abundante. Debe también circular suavemente a través de todo el cuerpo. Si el Qi circula libremente, el pensamiento podrá conducirlo con el fin de que dinamice la potencia muscular y permita una manifestación eficaz del Jin. Cuando conducimos el Qi para exteriorizar el Jin, se divide en dos corrientes principales, una que pasa por los dedos, la otra desciende hasta la planta de los pies para consolidar el arraigamiento. Se dice: "hay un arriba, hay una bajo, hay un delantera, hay un atrás" esto significa que estamos centrados.

     16.- Yi y Qi son interdependientes (es decir que el Yi se mueve y el Qi lo sigue)

  El Qi sigue al pensamiento; se acumula en el lugar donde se lleva la intención, cualquiera que sea el lugar. Este es el motivo por el que  una autodisciplina del espíritu es tan importante.  

     17.- Todas las posturas de la forma se encadenan lentamente. Ni brusquedad, ni oposición; el cuerpo entero se siente a gusto.

  Toda la secuencia (forma) debe fluir despacio, del principio al fin. No debe existir interrupción, aceleración o detenciones. Los movimientos deben ser naturales sintiendose a gusto. En el seno de cada postura, todas las partes del cuerpo están comprometidas, sea directamente, o sea para aportar un reequilibrio. Ninguna parte del cuerpo debe trabar este flujo unificado.

     18.- La suavidad reside en el seno de la forma.

  Cada movimiento de la secuencia debe ser ejecutado suavemente, utilizando el Yi, el Qi y el cuerpo de forma unificada.

     19.- Las posturas no deben ser ni cortas, ni exageradas (ni limitadas ni excesivas). Debemos buscar en el seno de las posturas el centro y la rectitud.

  Nuestro cuerpo debe permanecer de una manera natural, centrado, equilibrado y bien controlado. Brazos y piernas no deben estar demasiado extendidos ni flexionados. Esforzarse para ser eficaces.

     20.- La táctica debe ser disimulada y no ostensible.

  Nuestro compañero debe ser incapaz de adivinar o  prever nuestras intenciones. Nuestras tácticas de ataque y de defensa deben permanecer disimuladas e imprevisibles para confundir a nuestro compañero.

     21.- Conseguir quedar tranquilo en plena acción.

  Deberíamos conservar un estado meditativo en el seno de la acción. Así, estaremos tranquilos y nuestro espíritu permanecerá claro.

     22.- Lograr la acción permaneciendo en la calma.

  Permaneciendo en un estado meditativo, movilizaremos el Qi y nuestro cuerpo estará de forma natural y correcta, sin recurrir al esfuerzo consciente.

     23.- Ligero, luego ágil. Moverse, luego variar.

  He aquí resumidos los principios del TaiChi. La primera exigencia es la claridad de espíritu, la relajación del cuerpo, la circulación del Qi. Entonces estaremos ligeros. Si nos adherimos sin resistir y sin dejarle irse, seremos ágiles. Entonces podremos lanzar el ataque o defendernos, pero pensemos en variar la técnica para que no se pueda adivinar nuestra intención.